La industria de la moda ha sido uno de los sectores más golpeados por la crisis del coronavirus. El cierre de los locales, las fuertes caídas de las bolsas mundiales y los ERTE han provocado un fuerte parón en la economía de prácticamente todos los hogares del mundo.

Las marcas apuestan por campañas caseras donde sus clientes son los protagonistas

Mango se ha sumado a esta iniciativa y ha llamado a sus particulares #MangoGirls para que se fotografíen en sus hogares. La artista Inés Mélia ha abierto las puertas de su casa para enseñar a sus seguidores cómo es su estudio de trabajo y ya, de paso, marcarse una editorial en pleno confinamiento.
H&M ha hecho de sus chicas instagrammers sus mejores modelos. Selfies en los espejos con los últimos ‘looks’ de la colección e imágenes cotidianas con pijama o ropa para hacer deporte llenan el perfil de Instagram de la cadena sueca.

Comunicar en mitad de la crisis sanitaria no es sencillo para las firmas de moda. A la dificultad de adaptar su discurso al momento de emergencia, se suma el impedimento de poder fotografiar sus campañas al aire libre o la prohibición de crear desfiles o eventos mientras dure el confinamiento. De ahí que la creatividad esté agudizándose y empecemos a ver desde publicaciones construidas a base de selfies y fotos de ‘amigas’ de la firma que posan en casa con sus prendas (así lo está haciendo, por ejemplo, Paloma Wool a editoriales como los de ZARA que han fotografiado a sus modelos en la –necesaria– intimidad del hogar.