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Soigné: La Impecable Geometría de Rubén Darío

Bajo el majestuoso marco de San Juan Moda en el Hotel Condado Plaza, el diseñador puertorriqueño Rubén Darío dictó una cátedra de sofisticación absoluta con la presentación de su colección “Soigné”. Haciendo honor a su nombre —término francés que define lo meticulosamente cuidado y elegantemente ejecutado—, la propuesta se erigió como un tributo a la sastrería arquitectónica, la pureza de líneas y los volúmenes inteligentemente calculados. Con un estilismo unificador de gorros negros ultra ceñidos y labios carmín, la atención se dirigió por completo hacia la riqueza de los textiles y la fuerza de los cortes, donde destacaron brocados jacquard tridimensionales y rasos de seda de caída escultórica.

El desfile conceptualizó la elegancia nocturna a través de un riguroso bloque inicial en color negro, caracterizado por conjuntos estructurados de dos piezas con hombros marcadamente abullonados, cintas cruzadas de acento urbano y cortes asimétricos de un solo hombro que estilizaban la figura. Esta sobriedad abrió paso a un sugerente juego de transparencias, donde las blusas translúcidas de organza con imponentes mangas globo se equilibraron magistralmente con faldas de alta costura, algunas adornadas con sutiles cinturones joya y otras enriquecidas con estampados gráficos de motivos clásicos en hileras perfectas.

La exploración cromática evolucionó con fluidez hacia una paleta de tonos tierra, malvas y acabados metalizados sumamente sutiles. En este segmento, los cortes se volvieron más fluidos pero manteniendo la rigidez arquitectónica: chaquetas cruzadas semiabiertas con detalles plisados en los bajos, cuellos halter que enmarcaban los hombros con remates de pedrería fina en los ruedos, y una fascinante experimentación con texturas acolchadas en tonos grises que jugaban con cortes curvos y aberturas profundas.

Hacia la parte final, Rubén Darío deslumbró con una experimentación volumétrica de vanguardia basada en extensiones circulares rígidas en los laterales de las caderas y pliegues tridimensionales en tejidos brocados de tonos pasteles y dorados. Los diseños de estética nupcial e intenciones monocromáticas en blanco puro dominaron este bloque, destacando los conjuntos de sastrería con chaquetas de cuellos arquitectónicos drapeados, cascadas de texturas deshilachadas en el torso y faldas de silueta sirena ejecutadas con un entalle impecable.

El broche de oro y clímax definitivo de la noche se reservó para una ruptura cromática absoluta: el impresionante vestido de cierre en un vibrante y único tono fucsia. Confeccionada en un soberbio raso de seda de brillo satinado, la pieza resumió la esencia de la colección al presentar un elegante cuello halter, un fajín ancho realzado por broches gemelos de pedrería y un dramático polisón arquitectónico rígido en las caderas. Esta silueta de clausura, que se expandía con volumen tridimensional hacia una majestuosa falda con sutil cola, consolidó a Rubén Darío como un maestro indiscutible de la estructura en la alta costura local.

GALERIA 1

GALERIA 2

 

 

 

 

 

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