Faltan poco más de un mes para que llegue la primavera. Sin embargo, este año no llegará sola, se avecina con ella un bombardeo mediático llamado ‘’los pequeños adultos’’.

Si bien es cierto que cambiar las botas por sandalias debe ser el primer paso una vez el invierno da sus últimos coletazos, otra cosa que no se puede escapar es que la temporada no será excusa para querer convertir a los niños en pequeños adultos.  Hacer de los chiquillos adultos miniatura es promover la hipersexualización.

Esta gran palabra es un problema que vale desnudar, no porque la moda sea algo perverso -como quieren hacer creer algunos- sino porque la moda no se puede confundir con la sexualización infantil. ¿Pero qué es eso? Es un proceso donde los niños crecen antes de tiempo, cuando los niños empiezan a vestir de forma sugerente, sexys, como los adultos.

La niñez termina por asumir “con naturalidad perversa su condición de objetos sexuales”, se aferran a ella y la adaptan a su personalidad, afirmó la psicóloga Olga Carmona.

La infancia es el Edén perdido y la primavera es la ocasión perfecta para mezclar estampados que fijen entre la selva y la ciudad, y en las mezclas tiernas y celestiales de la naturaleza. En fin, la esperada temporada se avecina y es la oportunidad perfecta para permitirles a los pequeñines experimentar la espontaneidad clave de su edad.

Y usted, ¿qué cree? ¿Le permitimos a nuestros pequeñines disfrutar su niñez y la moda en su máxima expresión sin incurrir en la hipersexualización?