“Dejemos de leer o atribuirle un género específico a la ropa porque no lo tiene”…

 

Por: Yerimar Rivera Rivera

 

La vestimenta siempre ha sido una forma de expresar cómo nos sentimos y cómo deseamos proyectarnos al mundo. La selección de las piezas que componen un vestuario transmiten de manera casi innata una vibra que, junto a las características de cada persona, plasman el estilo propio en la sociedad. Por desgracia, los prejuicios atados al binomio de género: mujer y hombre, termina acribillando las expresiones de las personas, especialmente aquellas que se salen de la “norma” o son leídas como disidentes del entendimiento cultural para ciertos grupos.

Es por esto, que hablar de moda sin género, o Genderless es de suma importancia. Además, es meritorio aclarar, que no se debe confundir con el concepto Unisex debido a que se fundamentan en visiones diferentes. Primordialmente, la moda unisex solo acepta la existencia de dos géneros: hombre y mujer. Pretendiendo intercambiar piezas entre estos géneros, o crear líneas de ropa muy simples y genéricas para ambos como: T-Shirts, Jackets y pantalones sin entalles para venderlos a todo el mundo por igual. Sin pasar por alto que muchas veces la moda unisex  trabaja: cómo hacer lucir, por ejemplo, cierta pieza catalogada de hombre de forma femenina y viceversa.

Sin embargo, lo que propone el fashion genderless es que dejemos de leer o atribuirle un género específico a la ropa porque no lo tiene. Son únicamente piezas de ropa o arte convertido en ajuar que debe ser destinado al deleite de todas las personas por igual. Reconociendo que la delimitación que se hace de género en la ropa es una totalmente subjetiva y ha existido con fines mercantiles por siglos, además de estar condicionada a la cultura de los diferentes países.

Moviéndonos en el contexto caribeño y regresando en la historia, cuando en Puerto Rico se habla de un momento clave que causó conmoción respecto a la división de géneros dentro de la forma de vestirse siempre sobresale el nombre de Luisa Capetillo. La primera mujer que, se dice, fue dos veces arrestada por tener la valentía de utilizar pantalones en el 1919. Durante esta época se tenía establecido que los hombres eran quienes únicamente podían utilizar pantalones en la isla. Pero poco a poco, y en gran parte, gracias a los movimientos sociales feministas y de la comunidad LGBTTIQA+ el reclamo por una moda sin género e inclusiva se ha hecho notar en la isla y el resto del mundo.

Otros ejemplos modernos, de la transformación en el mundo de la moda, lo son: John Lewis eliminando, de la etiqueta de la ropa infantil, las palabras categóricas “niña” y “niño”. La tienda Zara quienes en el 2016 lanzaron su primera colección titulada “Ungendered”. H&M también trabajó en el 2017 una colección bautizada como “Denim United”, que establecía no usar más etiquetas aparte de la del precio. Por otro lado, Selfridges, la famosa cadena de tiendas británica, también lanzó una campaña llamada “Agender”, o moda sin definición y el slogan que utilizaron fue: lo que importa es el YO.


© copyright Matt Writtle 2014.

 

Por último, el famoso joven, Jaden Smith, hijo de Will Smith y Jada Smith, con el uso de una falda Louis Vuitton’s para su capaña primavera/verano 2016.

Lo revolucionario que trae consigo la categoría Genderless dentro del mundo de la moda es la destrucción del binomio mujer y hombre para dividir específicamente la vestimenta. Además, estaría trabajando, en gran medida, el desestigmatizar lo que se cataloga como femenino, porque sabemos que la moda de la forma inversa ha sido mucho más normalizada. Ejemplo de esto son las mujeres cisgénero utilizando trajes de chaqueta y pantalón para galas, trabajos y el día a día. Sin embargo, cuando se trata de hombres usando trajes, faldas, crop tops, etcétera es altamente condenado.

Por otro lado, es pertinente reconocer y poner en perspectiva que este cambio en el mundo de la moda bien podría responder al capitalismo desmedido contemporáneo, que absorbe cualquier tendencia con una potencial audiencia con el único fin de generar riquezas. El problema de esto en especifico es que carece de un respeto genuino por lo que trabaja filosóficamente la moda genderless. O bien, sí podría significar una nueva manera de comportarnos respecto a la moda en la sociedad. Particularmente dentro de un mundo en donde es muy común la exclusión de personas que se consideran no binarias, no heteronormativas y/o no conformes con el género.

En conclusión, se podría afirmar que esto no es una tendencia porque existe suficiente evidencia de que ha sido un movimiento constante que ha cobrado fuerzas en el transcurso del pasado siglo, especialmente durante los últimos 60 años. Esperemos que la moda continúe siendo un puente para una mejor sociedad, donde lo que importe realmente sea el gusto individual y no los parámetros culturalmente establecidos.